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EL AMOR CON UN OJO ABIERTO


En la madurez contraje un amorío que me duró unos años… y dije “contraje” porque era una especie de enfermedad que no podía cortar, pues yo, de ser serena e ilusa creyente de la fidelidad, pasé a descreer en ella: Mario era un ferviente defensor de la poligamia y paseaba a sus amantes delante de mis narices con su mejor sonrisa, mientras yo desvanecía de celos. Cierta vez, cansada de los cuernos, le dije con mi mejor parsimonia.
-Querido… he decidido salir con otro hombre.
-¿Sí? ¿Cuándo? –respondió él-.
-Cuando haga el amor con Lucas te enterarás.
Conocí a Lucas por Internet, al vernos inmediatamente nos gustamos: él tenía todo lo que me interesaba, una figura elegante, moreno, un intelecto cuasi brillante y además se dedicaba a la música clásica, no podía pedir algo mejor.
-Eres muy guapa. –comentó Lucas y me contó que había vivido veinte años en España, de hecho, hablaba al modo español, no “voseaba” ni utilizaba el “che” como nosotros, los argentinos.
Al llegar a la parada del colectivo y bajo un frondoso jacarandá, románticamente, Lucas me besó en los labios e introdujo su lengua jugando con la mía: No pude concentrarme porque desde hacía un tiempo y hasta poder hacerme un implante, tenía un diente flojo y mientras él seguía besándome yo pensaba con temor “¡Uy, este hombre se va a quedar con mi diente en su boca!”
De todos modos y a pesar de esas incomodidades típicas de la madurez, una noche me llevó a un hotel en Palermo y tuvimos relaciones íntimas, yo alcancé un placer rápido e intenso, mezcla de atracción y “la venganza es el placer de los dioses”.
En otra oportunidad visité su departamento, Lucas me gustaba mucho, me cocinó y me hizo sentir como una diosa erótica, en determinado momento, estando los dos desnudos en su cama luego de la comunicación apasionada de nuestros cuerpos, le susurré mimosa que iba a la cocina a preparar un rico café.
Cuando llegué con la bandeja y las tazas humeantes, Lucas tomó rápidamente la infusión mientras yo lo acariciaba.
-Las mujeres dicen que soy un hombre raro. ¿Tú me ves raro?
-Sí –respondí con una sonrisa-
-¿Qué rareza tengo?
-Que hablás de “Tú” –aduje lentamente. Él me observó extrañado, sin notar la inocencia de mis bromas.
-¿Tú tienes rarezas? –preguntó-
-Sí. –respondí divertida-
-¿Cuál es tu rareza?
-Que a los hombres les hago café con veneno y se lo toman tan tranquilos…-Lucas dio un respingo y me miró preocupado, pero hasta que me despidió debajo de unos puentes, seguía inquieto mientras yo reía por dentro: “¡Hay que ver qué ingenuos son los varones y qué poco sentido del humor negro que poseen!
Al llegar a casa divisé a Mario que me estaba esperando.
-Bueno, ya hice lo que tanto querías, me he acostado con otro hombre… y por cierto ¡la poliandria tiene sus encantos! –dije con coquetería.

Nélida Martinelli
de la Serie “Cuentos Contra la Muerte


12 comentarios:

  1. Que buen relato! Me he reido un rato! que ingenuos son los varones pobre lucas se quedó un poco escamado. Un cariñoso saludo

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    1. Hola Victoria, me alegro infinitamente que te haya gustado, también te envío un cariñoso saludo y otro de parte de Carmela

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  2. Aquí decimos "Que la venganza se sirve en plato frío" o "A cada cerdo le llega su San Martín". Cada uno tiene lo que se merece y encima la protagonista salió ganando.
    Muy ameno y divertido el relato,
    Bss

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  3. Acá también conocemos esos refranes. Gracias Katy, esta serie de cuentos son todos autobiográficos, así que como protagonista te lo vuelvo a agradecer.
    Un beso grande!

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  4. Victoria me mantuviste en tension, que escrito tan espectcular. Te felicito, un abrazo.

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    1. Gracias Noris, he visitado tu blog y nos gusta la misma música. Un abrazo desde Argentina.

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  5. Me temo que en este juego de darse celos mutuamente, Lucas fue simplemente un medio y no un fin, aunque siempre nos quedará la duda del inicio o no de una nueva relación alternativa.
    Un saludo.

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    1. No fue un medio, para nada, de hecho Lucas ha conocido toda la verdad y se ha reído mucho,aún somos muy amigos. En cuanto a Mario, desde aquella vez he cortado para siempre esa relación.
      Un abrazo Cayetano.

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  6. Eso se llama devolver
    la jugada y si por encima
    si se sale ganando,
    mejor que mejor.

    Un abrazo

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  7. Me ha encantado la idea de estar besando a alguien y estar pensando en si pierdes o no el diente jejejeje Claro que decirle lo del cafe es un poco.... De mala persona!!! Que la venganza era contra el otro!!! jajajajaja Me ha encantado! Saludos.

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    1. A veces me pongo muy mala, malísima... jajaja. Un abrazo grande.

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  8. Gracias Marisa, otro abrazo para vos.
    Carmela y Nélida

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